Mi primera "red social" fue una pantalla negra con letras. Salas de chat, IRC, mensajería instantánea: a mediados de los 90 yo conversaba con gente de otros países sin ver una sola cara. Solo palabras. Y aprendí algo que nunca se me ha olvidado: por escrito, tú eres lo que escribes. No hay tono de voz ni sonrisa que te salve.
Nos dijeron que el texto había muerto
Luego llegó YouTube, después Instagram, después TikTok. En marketing repetíamos el mantra: "el video es el rey". Y es verdad que el video domina la atención: hay estudios que muestran que la mayoría del tráfico de internet es video [1]. Pero mientras todos miraban la pantalla, algo silencioso pasaba: el texto seguía siendo la columna vertebral. Los títulos, los subtítulos, los guiones, los captions, las búsquedas. Nadie busca en Google con un baile.
Una tecnología de 5,000 años
La escritura nació en Mesopotamia hace más de 5,000 años, con marcas cuneiformes en tablillas de barro para llevar cuentas de granos y ganado [2]. Desde entonces es la tecnología que nos permite pensar más allá de nuestra memoria. Walter Ong lo explicó en Orality and Literacy: la escritura no solo registra el pensamiento, lo reestructura; nos permite analizar, ordenar y construir ideas complejas [3]. Un sociólogo no puede resistirse: la escritura es infraestructura social.
Y entonces llegó la IA
Los grandes modelos de lenguaje (large language models) como ChatGPT, Claude o Gemini funcionan con… palabras. Fueron entrenados con texto humano y responden a texto humano. Por primera vez en la historia, escribir claro es literalmente una forma de programar. Andrej Karpathy, uno de los investigadores más influyentes de la IA, lo resumió en una frase famosa: "el lenguaje de programación más caliente es el inglés" [4]. Yo añado: y el español también.
La investigación lo confirma: la forma de redactar la instrucción cambia muchísimo la calidad de la respuesta. Técnicas como pedirle al modelo que razone "paso a paso" mejoran de forma medible sus resultados [5]. Las palabras no son decoración; son el mando.
Lo que veo desde la agencia
- El brief volvió a ser oro. Un buen prompt es un buen brief: contexto, objetivo, audiencia, tono y restricciones.
- El video empieza en texto. Cada reel que funciona tiene detrás un guion bien escrito.
- La búsqueda cambió, pero sigue siendo texto. Los asistentes de IA leen y resumen contenido escrito; si tu marca no tiene palabras claras en internet, para la IA casi no existes.
- El criterio es humano. La máquina produce texto en segundos; saber qué vale la pena decir sigue siendo nuestro trabajo.
Consejo de un chateador veterano
Lee más. Escribe todos los días, aunque sea un párrafo. Relee antes de enviar. Aprende a explicar algo complejo en tres oraciones. Esa destreza, que antes te hacía buen estudiante o buen publicista, hoy además te hace buen colaborador de una inteligencia artificial.
Pasamos de tablillas de barro a ventanas de chat. La herramienta cambia; el poder de la palabra escrita, no.
Referencias
- Sandvine (2023). Global Internet Phenomena Report. El video representa la mayor parte del tráfico de internet.
- Schmandt-Besserat, D. (1996). How Writing Came About. University of Texas Press. Origen de la escritura cuneiforme en Mesopotamia.
- Ong, W. J. (1982). Orality and Literacy: The Technologizing of the Word. Methuen.
- Karpathy, A. (2023). "The hottest new programming language is English." Publicación en X, enero 2023.
- Wei, J., et al. (2022). Chain-of-Thought Prompting Elicits Reasoning in Large Language Models. NeurIPS 2022.



