Dicen que trabajar con tu esposa es una locura. Que los negocios y el matrimonio no se mezclan. Que en algún momento la oficina se mete en el comedor y el comedor se mete en la oficina, y que ahí se acaba todo.
Puede que tengan razón. Puede que sea una locura. Pero llevo años viviendo esa locura con Irka y solo puedo decir una cosa: ha sido de lo más hermoso que me ha pasado en la vida.
Una locura que funciona
Trabajamos juntos todo el día. A veces en silencio, cada uno en lo suyo, y ese silencio no pesa: acompaña. A veces hablando sin parar, de una campaña, de un cliente, de lo que hay que resolver mañana. A veces entre llamadas, cada quien con su audífono pegado, cruzándonos miradas que dicen más que cualquier reunión. Y muchas veces entre niños riendo o llorando, porque la vida no se detiene mientras trabajas, y con tres hijos menos todavía.
Es difícil de explicar. Es algo indescriptible, de verdad. No es solo trabajar juntos: es construir juntos, al mismo tiempo, la agencia y la familia, sin que una le quite nada a la otra.
Irka
Mi esposa se llama Irka Pardilla. Llegó a Alterno en el 2019 como ejecutiva de cuentas, y desde entonces no ha parado de crecer. Hoy se encarga de supervisar y manejar las cuentas principales de la agencia, y lo hace con una seriedad y un cariño que los clientes notan desde la primera reunión.
Yo la veo todos los días. La veo negociar, organizar, resolver. La veo apagar un fuego en una llamada y al minuto siguiente atender a uno de los nenes como si nada. Y pienso: qué privilegio el mío, poder verla de cerca, trabajar a su lado, aprender de ella en el mismo lugar donde construimos todo lo demás.
Lo que nadie te dice
Lo que nadie te dice de trabajar con tu pareja es que, cuando funciona, multiplica. Las victorias se celebran doble porque son de los dos. Los tropiezos duelen, sí, pero se cargan entre cuatro hombros en vez de dos. Y al final del día no hay que contarse cómo nos fue: ya lo sabemos, porque estuvimos ahí, juntos.
Así que sí: quizás es una locura. Pero es nuestra locura. Y no la cambio por nada.



